Mi camino hacia la claridad
El éxito por poco me cuesta todo.
Hace años, yo tenía lo que mucha gente llamaría la vida soñada. A los 25, ganaba un salario de seis cifras como Directora de Desarrollo de Negocios Internacionales para toda América Latina, en una compañía internacional de seguros e inversiones. Estaba abriendo mercados nuevos en Sudamérica y generando millones de dólares en ventas, todo en mi primer año en el puesto.
Pero detrás de los números, yo estaba sufriendo. El estrés crónico me estaba aplastando. Mi salud empezó a fallar. Tuve problemas graves de estómago, y un médico me dijo que iba a necesitar pastillas por el resto de mi vida. Por fuera era exitosa, pero por dentro no tenía nada de paz. Estaba trabajando de una forma que no cuadraba con quien yo soy de verdad.
“El éxito que se consigue sacrificando tu salud, tu paz y tu felicidad... eso, damas y caballeros, no es éxito: es un gran fracaso.”
Así que tomé una decisión. Dejé el mundo corporativo para encontrar una mejor forma de vivir y de trabajar. Me formé en coaching y en inteligencia emocional. Estudié meditación y sanación somática. Y me di cuenta de que los problemas de negocio casi siempre son problemas humanos. Si queremos que nuestros negocios funcionen bien, primero tenemos que ayudar a que los humanos funcionen bien.
Por eso creé Pazitud, una actitud de paz. Yo nací en Cuba, donde con solo empezar un negocio te podían arrestar, así que para mí la libertad nunca ha sido algo abstracto. Es el corazón de todo esto. Hoy no solo ayudo a las empresas a montar tecnología. Las ayudo a construir sistemas que protegen a su gente, su tiempo y su paz, para que sean libres de construir la vida que de verdad quieren, con las herramientas correctas, incluyendo la inteligencia artificial.




